La victoria del padre Gérard

El 10 de septiembre, el Tribunal de Policía de Saint-Étienne (Francia) absolvió al padre Gérard Riffard, acusado de albergar solicitantes de asilo en la iglesia Sainte Claire, en el barrio popular de Montreynaud. El 11 de junio, el fiscal había solicitado una pena de 12 000 €.

Son unos cincuenta adultos y una docena de niños viviendo en la iglesia, la mayoría procedentes de República Democrática del Congo y de Angola. Muchos han huido de su país, después de sufrir la persecución por razones políticas o religiosas, la prisión e incluso la tortura.

Algunos se quedan unas semanas, otros siguen aquí desde hace más de un año. Todos son solicitantes de asilo. El padre Gérard y la asociación Anticyclone, de la cual es presidente, los albergan en su iglesia y les prestan ayuda en sus trámites para ser reconocidos como refugiados. Durante este periodo, el Estado tiene la obligación de proporcionar una vivienda a los solicitantes, sea un piso, un hotel o un centro de alojamiento. “El Estado es el primer infractor en este caso”, sentencia el padre Gérard. “Al final, hacemos el trabajo que no hace el Estado, con nuestras posibilidades.”

Dos órdenes del ayuntamiento del 2012 y el 2013 lo condujeron hasta el tribunal. Oficialmente, se le reprocha albergar personas sin cumplir con las normas de higiene y de seguridad necesarias. “No albergamos, damos cobijo”, explica el padre. “¿Qué es mejor? ¿Que duerman en la calle?” Gérard Riffard no tiene pelos en la lengua y dice lo que piensa. Para él, las normas de higiene son un pretexto y la prefectura y el fiscal están detrás el ayuntamiento. “Estábamos en el punto de mira del fiscal desde hace un rato”, sentencia. Efectivamente, en septiembre de 2013 todos los miembros del consejo de administración de la asociación Anticyclone fueron convocados por la policía, sospechados de formar parte de una red de inmigración clandestina y de fabricar falsa documentación. Después de unas horas de interrogatorio, todos fueron liberados sin cargas.

El juicio

El 11 de junio de 2014, el padre Gérard comparecía ante el Tribunal de Policía de Saint-Étienne. Numerosas personas habían venido a apoyarlo: miembros de Anticyclone, de la Red Educación Sin Fronteras, del Socorro Católico, refugiados o el propio obispo de Saint-Étienne, Dominique Lebrun.

Cuando el juez le preguntó si su acción no provocaba un riesgo de llamar a nuevos solicitantes de asilo, Gérard Riffard contestó que no veía “qué podría ser atractivo en el hecho de dormir en un colchón por el suelo”. En cuanto a la cuestión de la seguridad, explicó que estaban haciendo obras para construir nuevos servicios o que tenían extintores. El fiscal adjunto solicitó una multa de 50 € por día de infracción, o sea 11 500 €.

El 10 se septiembre, día de la deliberación, el juez absolvió al padre Gérard de todas las acusaciones en su contra. Consideró que el derecho a un alojamiento de emergencia era una libertad fundamental. Además, declaró que “sería paradójico que el Estado condene a una persona por hacer el trabajo que el propio Estado no hace”.

El fiscal ha decidido apelar la decisión. Cualquiera que sea el fallo de este próximo juicio, el padre Gérard continuará su lucha, “porque los migrantes no son solubles en el aire”.

Artículo escrito para el curso Derechos Humanos y Buenas Prácticas para Periodistas impartido por Periodistas de a Pie

Publicités

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s