¡No! Primero las bebemos, luego las tiramos

Artículo publicado en Somos Mass 99

Paco Ignacio Taibo II fue uno de los numerosos autores internacionales invitados en el festival Quais du Polar en Lyon (Francia). Después de dar conferencias, firmar libros y conversar con sus lectores, nos habló de sus proyectos literarios y audiovisuales, de política, de la prensa en México y… de Coca-Cola.

Photo : Claire Denis

Foto: Claire Denis

Su última novela con el personaje de Héctor Belascoarán Shayne salió hace ya unos años. ¿Tiene otra en preparación?

Hay otro empezado, desde hace años. Pero algo raro pasa. Cuando un libro no quiere que lo escribas, no lo escribes. Yo no me peleo con la página en blanco, cambio de proyecto. Tengo catorce libros empezados. Para mí escribir no es un acto de sufrir sino un acto de placer y de combate. Cuando un libro, por alguna razón, se bloquea, lo dejo dormir hasta que dice: “¡Yo!”

Publicó en Internet un vídeo en el cual lee el primer capítulo de un libro que está escribiendo. ¿De qué tratará?

Estoy escribiendo un libro sobre los años clave de la construcción de la nación, en los años 1854-1867, que termina con la caída del imperio de Maximiliano. Estoy, hasta que llegue el día en que decido que sí o no. No firmo contratos ni acepto dinero por adelantado, jamás. He peleado mucho para ser libre, no quiero que mi libertad se cambie por dinero. Gano más dinero del que necesito para vivir desde hace mucho tiempo, de tal manera que mantengo preciosamente la libertad de decidir qué escribo, cuándo escribo y cómo escribo.

Es raro.

Sí, es raro pero muy sano.

Ha rodado la serie “Los Nuestros” para TeleSur, con reportajes sobre John Reed, Rodolfo Walsh o Roque Dalton. ¿Cómo fue esta nueva experiencia?

El de Rodolfo Walsh es brutal. Los de Roque Dalton o los Yaquis también son muy buenos. No sabía que era bueno conduciendo televisión. Siempre y cuando me dejen hacerlo como a mí me da la gana, sin guiones y sin estructura previa. Vamos al lugar de los hechos a contar una historia y me dejen contarla. Y el director, que es muy inteligente, me deja contarla. Filma y filma, tiene 20 horas y luego edita. En esas condiciones sí me gusta hacer televisión. Hay un placer inmenso, de abajo a arriba en América Latina, por el redescubrimiento de su historia.

También está rodando un documental sobre el Che. Tengo entendido que va a ser un proyecto al menos tan monumental como la biografía que escribió.

Sí, es un proyecto enorme, basado en mi biografía. Empecé este año y estaremos filmando a lo largo de todo el año: 29 ciudades en 14 países (risas). Es sorprendente que TeleSur haya decidido hacerlo porque es un proyecto de altísimo financiamiento. Y además no lo podemos filmar de un golpe, lo estamos filmando en pedazos. Hemos hecho todo México, Guatemala, Buenos Aires y ahora filmamos todo Cuba, incluso los campamentos de entrenamiento para la operación en Bolivia y la operación en África.

¿Sabe cuándo saldrá?

Esa es la otra condición: las cosas están cuando están. No aceptes contratos, no firmes nada. Si no se vuelve un trabajo obligatorio y no el placer de crear.

Después de Ernesto Guevara y Pancho Villa, ¿tiene otros proyectos de biografías?

No, no tengo proyectos de hacer grandes biografías. Quiero hacer una docena de retratos de 20-30 páginas cada uno, al estilo de Arcángeles, de nuevos personajes que me interesan particularmente.

Foto: Claire Denis

Foto: Claire Denis

¿Serán todos latinoamericanos o no necesariamente?

En general al inicio de la lista son latinoamericanos pero después vienen de todos lados. Incluyo un ruso, un judío polaco (el adolescente que dirigió el alzamiento del gueto de Varsovia), un actor de cine norteamericano; en América Latina Dalton, Walsh, Masetti. Es una lista que va creciendo y voy llenando de notas.

Usted es uno de los impulsores de la Brigada para Leer en Libertad, con su esposa.

Es uno de los experimentos de fomento a la lectura más interesante que haya en el mundo, de ese tamaño. En cinco años hemos creado en la ciudad de México, sobretodo en la periferia, una red de pequeñas ferias del libro, debates, mesas redondas, encuentros, donde regalamos y vendemos libros a precios muy bajos, de saldo de las editoriales. Ya hemos regalado 700 000 libros y puesto a la venta 5 o 6 millones en cinco años. Y luego publicamos gratis en la red. Ya hemos publicado ciento y algo libros.

Estamos a seis meses de la masacre de Ayotzinapa. Como en otros casos, usted está muy involucrado en éste.

¿Cómo no vas a ser involucrado? ¿Cómo puedes mirar para otro lado ante un gobierno que secuestra a 43 muchachos, mata a dos? Desprecio por la vida, por la educación rural. El gobierno mexicano ha estado arrojando gasolina en el fuego durante los últimos dos años de manera brutal, con leyes extremamente antipopulares. Y está forzando una reacción. Espero que las próximas elecciones intermedias les den una bofetada y consolide una opción de izquierda porque el PRD ya no lo es. El PRD se corrompió y se murió. Entonces espero que surja en Morena una opción de izquierda lo bastante potente para mover un gran frente popular hacia el 2018. Y que frene temporalmente la arrogancia y la brutalidad del gobierno mexicano. Espero. Ahora lo que voy a hacer llegando a México es incorporarme a la campaña electoral.

¿Va a presentarse?

No, ¡jamás!

¿Perdería su libertad?

Perdería no mi libertad, perdería mi tiempo. Yo sería un pésimo diputado y un horrible consejero municipal. Yo soy un muy buen agitador de calles (risas).

¿Cómo ve la reacción popular frente al caso de Ayotzinapa y de todas las violaciones por parte del gobierno?

Está ahí y es potente pero es dispersa, se desfocaliza. Son veinte luchas al mismo tiempo. No hemos logrado conjuntar todas estas opciones en una sola. Y ese es el gran problema: la dispersión de la resistencia. Pero ahí está. Desde la elección de Peña Nieto hasta hoy no ha pasado un día en México en que no hayamos salido a la calle.

Hace unas semanas, Periodistas de a Pie recibió el Premio IPI Free Media Pioneer Award 2015. En su discurso, Daniela Pastrana dijo que en México“los periodistas nos convertimos en corresponsales de guerra en nuestra propia tierra”. ¿Cómo ve el estado de la prensa y, sobretodo, la situación que viven los periodistas en México hoy?

México está viviendo desde la última campaña electoral una situación muy complicada. Existen muchas voces autónomas e independientes, y hay una presión tremenda por parte del gobierno para comprar y corromper a las grandes empresas de difusión, televisión y radio fundamentalmente, y una complicidad con los monopolios de la radio y la televisión. De tal manera que enfrentas por un lado un ataque continuo por parte de los medios oficiales contra los movimientos sociales, las respuestas ciudadanas, etc., o ignorancia, y por otro lado una efervescencia informativa. Hay una batalla por la información tan intensa como yo nunca la había visto en México.  El último acto de esta batalla es el despido de Carmen Aristegui y de su equipo. En un día se reunieron 40 000 firmas para pedir su retorno. Indica la vitalidad de la relación de muchos mexicanos con la comunicación y la información pero también indica el estado de guerra permanente en el que se está viviendo: la presión, el control… Por otro lado, las muertes de periodistas en algunos lugares del país han hecho estragos. Hay veinte y tanto periodistas muertos en Veracruz. ¡Vaya país!

Es una situación terrible.

La situación de México es terrible, sí, y es extraña también. Hay zonas de calma, zonas de conflicto, zonas bajo dominio del narco verdaderamente terribles, situaciones de presión en sectores muy brutales, la nada en otros… Un mexicano puede vivir el día de treinta maneras diferentes. O muy afectado por lo que está pasando, incluso personalmente, en la medida en que alguna de las leyes neoliberales le ha caído como un golpe de hacha en la cabeza. O vivir en la pasible calma de clases medias en algunas ciudades donde la guerra contra el narcotráfico tiene baja intensidad. O vivir en un estado de inquietud a partir de la lectura de la prensa. O vivir en la lógica de la movilización. O vivir en el ritmo lento del movimiento campesino, que está también ahí. O sea, hay que tener cuidado, no magnificar la imagen. En general en mis libros hay que considerar que la realidad es compleja y que todo intento de simplificarla te nubla los ojos.

Photo : Claire Denis

Foto: Claire Denis

Aquí estamos en uno de los festivales de literatura negra más importantes de Francia e incluso de Europa. Usted ha creado y dirigido la Semana Negrade Gijón, en España, durante varios años, otro prestigioso festival.

Renuncié hace tres años a la dirección de la Semana Negra. Tomó la dirección el que era mi subdirector, Ángel de la Calle. Para mí era demasiada carga, me obligaba a estar tres meses al año viviendo en España. El momento en que decidí renunciar se estaban produciendo las últimas elecciones en México y dije: “No, hay que estar aquí y hay que vivir esto. Hasta aquí llegué”. Prefiero ser invitado de honor a director permanente. Y también correspondió a la época en la que me involucré más profundamente con la Brigada, cuando el reclamo era muy fuerte. He dado cien conferencias al año en México, en las calles, en las puertas de las huelgas, en las plazas… Afortunadamente mis libros me dan de comer más de lo que gasto desde hace muchos años. Entonces no tengo esclavitudes económicas, puedo organizar mi tiempo como me da la gana. De hecho me siento aquí como un marciano, hago tres cosas o cuatro al día y me parece poco. Estoy viviendo la vida que elegí vivir, nadie la eligió por mí. Es curioso. De todas estas cosas se podría concluir que el oficio de escritor es un oficio difícil en México, pero en mi caso no lo es. Son muchos años, muchos libros publicados, una relación inmensa con los lectores mexicanos, un montón de publicaciones en el extranjero. Entonces vivo una situación privilegiada con unos márgenes de libertad enormes y una gran capacidad de acción que me da esa libertad.

Por supuesto, no se podía concluir esta entrevista con Paco Ignacio Taibo II sin mencionar la Coca-Cola, que consume en dosis que pocos cuerpos humanos aguantarán en el mundo. Mientras estaba escrutando la lata que acababa de beber y se preguntaba si había sido embotellada en Lyon o en Issy-les-Moulineaux, cerca de París, le vino a la mente una anécdota:

En México fui asesor del Sindicato Democrático de la Coca-Cola en Tlalnepantla en los años setenta. Algún día trataron de romper una huelga con una carga de la policía montada y los compañeros batían las cocacolas y las tiraban. Es terrible una Coca-Cola batida cuando estalla en el suelo. Tenía pánico la policía montada porque les hería las patas a los caballos y enloquecían. Y yo pasaré a la historia por decir: “¡No! Primero las bebemos, luego las tiramos”.

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